
Es increíble como de a poco y con menos esfuerzo del esperado las piezas se van poniendo en orden. En un momento llegué a pensar que ni siquiera tenía todas las partes del rompecabezas, que no tenía la energía para ponerme a armarlo y que incluso no valía la pena, pero el juego era más que eso, se trataba de mi vida... cómo no iba a armarlo? Lo mejor es que todavía no sé de qué se trata y aunque hay piezas que no me gustan cuando se juntan con otras forman algo distinto, algo mejor... También me dí cuenta de que no tengo en mi poder todas las piezas pero sé que de alguna manera van a llegar a mi, las voy a encontrar si hago lo que tengo que hacer y no me desalienta que sea tan grande y que falte tanto para completarlo (quizá ni siquiera lo termine), ya no me desesperan los agujeros y empiezo a disfrutar el proceso... Después de todo es un juego y si hay algo que me gusta es jugar...
